Convertir un manuscrito a libro implica adentrarse en un mundo que va mucho más allá de la escritura.
El proceso mucha veces solitario de la redacción, toma una dimensión multitudinaria cuando editores, diseñadores y correctores entran en juego.
De alguna forma, se trata de una instancia decisiva del manuscrito, que deja de ser tal para convertirse en un libro hecho y derecho.
Hemos descrito lo más sobresaliente de este itinerario.